Expectativas ayudan a estabilizar el valor del peso mexicano

Peso MexicanoAlrededor de toda América Latina los países siguen luchando una guerra que va mas allá del narcotráfico, la violencia o el terrorismo, esto es, la lucha de las divisas. Lidiar con el problema de la devaluación no es un asunto nuevo para el continente, y los países que se consideran actualmente como economías emergentes, como es el caso de México, no escapan a esta realidad, si bien su situación no puede compararse con la de Venezuela o Argentina.

Sin embargo, este es un conflicto que México ha tratado de evitar. Otros mercados como Brasil, están apostando por una intervención del gobierno para controlar el precio del dólar y así proteger su propia moneda, pero México se ha distinguido por su inacción al respecto, en parte, porque no ha tenido la necesidad de hacerlo: El peso mexicano se ha mantenido relativamente estable en los últimos años.

No obstante esta semana ocurrió un hecho que hizo que el peso ganara 0.83% con respecto al dólar: El peso se fortaleció considerablemente el martes mientras los legisladores mexicanos se acercaban un poco más a la aprobación del proyecto de ley que permitiría la liberalización de la industria petrolera mexicana a la inversión privada.

Pero no sólo el avistamiento de la aprobación de esta reforma fue clave para la estabilización del precio del peso, el ataque cardiaco sufrido por el ex candidato presidencial y líder de la izquierda, López Obrador, ha enfriado las eventuales protestas masivas en contra de la reforma, dándole más seguridad a los inversionistas extranjeros de que antes de que inicie el próximo año éstos tendrán la oportunidad de participar de las actividades de producción, refinación, almacenaje y transporte de crudo dentro del territorio mexicano.

Sorprendentemente, estos anuncios han incluso contrarrestado las preocupaciones de que la Reserva Federal de Estados Unidos comenzara a reducir su estímulo monetario con un impacto negativo en las monedas de los mercados emergentes; el caso más ilustrativo es el de Brasil, donde el real perdió 17% su valor frente al dólar, según The International Business Times; e incluso contrarrestando la baja reputación que alcanzó el país en la lista de la organización internacional Reputation Institute en el año 2013, donde el México estuvo muy por debajo de vecinos como Brasil, Perú, Chile y Argentina.

Las perspectivas de que la actividad económica de México continuará mejorando en el cuarto trimestre es otro posible catalizador para nuevos aumentos en el valor del peso. A medida que la economía latinoamericana se torne más y más dependiente de Estados Unidos como principal aliado comercial, deberíamos empezar a notar una estabilización del peso. Expertos anticipan que para finales de año el peso cierre en 12.8 con respecto al dólar.

Lo interesante es que, al igual como sucede en el mercado de capitales donde expectativas y a veces simple rumores pueden hacer que las acciones de una determinada empresa cierren en baja o en alta, el mercado de divisas, y en este caso el peso, es susceptible al optimismo o pesimismo de los inversionistas. En nuestra experiencia, los inversionistas han favorecido el peso dándole un respiro a la economía mexicana en el tema de la devaluación.

Esperemos que México nunca tenga que enfrentar la guerra de las divisas y que el peso mexicano se mantenga fuerte en el futuro con una limitada intervención del gobierno, por ahora, resta esperar si estas expectativas se transformarán en realidad, dándole un mayor impulso a nuestra moneda, o si por el contrario, la reforma energética no llega a concretarse y el peso sufra el mismo destino que el real brasilero.

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