Impactos del coronavirus en materia de precios de transferencia

El pasado 11 de marzo, la Organización Mundial de Salud (“OMS”) declaró como pandemia al coronavirus, también conocido como “COVID-19”. Esta situación global ha detonado una serie de impactos en la economía y los mercados financieros; en consecuencia, diversos gobiernos y grupos multinacionales han adoptado medidas que modifican las actividades en las diferentes jurisdicciones fiscales.

En el caso específico de México, un sinnúmero de empresas comienzan a resentir los impactos, como alteraciones importantes en las cadenas de suministro, movimientos en las curvas de oferta y demanda, incrementos en costos extraordinarios, así como variaciones inesperadas en los precios de los insumos / productos causadas principalmente por la volatilidad en el tipo de cambio.

En la actualidad, los efectos de la globalización y el comercio internacional han potencializado la gran mayoría de las relaciones de negocios se lleven a cabo entre entidades vinculadas dentro de un mismo grupo multinacional.  Es así como el tema de precios de transferencia cobra relevancia, concatenando los impactos por esta externalidad negativa con la normativa vigente que establece el pactar operaciones con base en lo que terceros independientes hubiesen acordado bajo circunstancias de negocios similares.

Es importante resaltar el hecho que a lo largo de 25 años de vigencia de las disposiciones de precios de transferencia en México, no se cuenta con evidencia empírica sobre cómo las empresas debiesen de ajustar y modular esta serie de sucesos y sus impactos. Ante esta contingente situación, nos permitimos hacer las siguientes reflexiones sobre los potenciales efectos en materia de precios de transferencia derivados de la inestabilidad económica detonada por esta pandemia.

Tipo de Cambio.

El impacto en las variaciones del tipo de cambio será un factor determinante al evaluar las políticas intercompañia y las operaciones realizadas entre partes relacionadas.

Aún y cuando la mayoría de las operaciones intercompañia se evalúan a nivel de utilidad de operación, también es una realidad que los presupuestos y políticas de precios de transferencia (elaboradas a priori) se basan en hechos conocidos y con información histórica sobre las principales variables económicas.

Con estos hechos, se pactan contratos (en ocasiones a largo plazo) en función de volúmenes de ventas, condiciones de pago, y precios previamente negociados.

Es así como las empresas con una exposición al riesgo cambiario en sus actividades rutinarias (por ejemplo, al existir una depreciación de la moneda, tener compras en dólares e ingresos en pesos) verán incrementada una pérdida contable y fiscal tanto por el incremento en el valor de los insumos, como por una potencial pérdida cambiaria.

Compañías con esquemas de manufactura bajo contrato o distribuidoras de riesgo limitado, quienes teóricamente no absorben estos impactos, tendrían que ser compensadas con ajustes económicos artificiales en esta coyuntura, lo cual llevaría a transferir utilidades finitas dentro de una estructura que bajo circunstancias normales de negocios no tendría que detonarse.

Cabe señalar que el efecto cambiario de ser persistente, esto es, que permanezca en niveles altos por un periodo de tiempo importante tendrá un impacto permanente en los ingresos y costos de las empresas afectadas por el mercado interno y externo.

Condiciones de crédito.

Las condiciones de fondeo y pago a proveedores se verán afectadas con esta situación, por lo que se esperan distorsiones importantes en las estructuras de financiamiento y necesidades de capital de trabajo en la mayoría de las empresas.

En una situación entre entidades no vinculadas, la renegociación de condiciones de crédito o cancelación de órdenes previamente solicitadas ante un evento de esta naturaleza es una situación que se volverá común con el paso del tiempo, lo cual evidentemente tendrá un impacto en liquidez y flujos de efectivo.

Más aún, al momento de realizar ajustes de capital en los análisis de precios de transferencia, resulta sumamente relevante aislar el efecto de estas distorsiones en los impactos de los rangos intercuartiles, particularmente en el caso de las cuentas por cobrar.

Productividad.

Para el caso de empresas prestadoras de servicios, el hecho de que los empleados eventualmente disminuyan su productividad (por los efectos del COVID-19, el distanciamiento social y/o esquemas de cuarentena / trabajo remotos ) podrían tener efectos en las compañías involucradas en el contrato correspondiente.

Inclusive cuando las políticas intercompañía vigentes evitan la duplicidad de funciones en algunos roles, y la movilidad para poder atender a los clientes de manera física resulta complicado dadas las restricciones vigentes.

Es así como se pudiera esperar una disminución en la productividad (dicho de otra forma, en el beneficio recibido por las empresas que pagan el servicio) mientras que los costos de la empresa prestadora, en un primer escenario, continuarían facturándose utilizando un esquema donde a la totalidad de los costos y gastos de operación se le adiciona un margen de utilidad, con independencia de la productividad que se genere de la prestación del servicio.

Gastos extraordinarios.

Se sugiere cuantificar y llevar un registro detallado de los egresos extraordinarios y no recurrentes derivados de actividades que se susciten como consecuencia de esta contingencia sanitaria; apoyados de un análisis funcional robusto y la caracterización de las entidades en los análisis económicos, existirán operaciones que muestren conclusiones negativas espurias bajo un enfoque tradicional de evaluación transaccional.

Apoyados en las Guías de la OCDE y en la lógica económica del comportamiento entre las partes involucradas y ciclos de negocio atípicos, se tendrán que encontrar mecanismos para

(i) absorber estos riesgos de manera consistente y simétrica a lo largo del periodo de negocios, o

(ii) repercutir estas erogaciones a las empresas relacionadas que deban de reconocer estos impactos en sus estados financieros en función de los lineamientos del plan de acción BEPS. 

Es de esperar, que por la naturaleza global de la pandemia, se buscaría que como partes independientes, las empresas del grupo multinacional revalúen las contraprestaciones sobre las transacciones recurrentes y sobre las futuras.

Operaciones “just in time”

Operaciones de manufactura con esquemas “just in time” se verán afectadas por disrupciones en la logística del traslado de insumos y mercancías, o bien por un efecto domino en las estructuras de clientes y proveedores; grupos multinacionales con presencia en Asia debiesen de replantear la idea de diversificar funciones y actividades en otros mercados, para efectos de mitigar hacia adelante este tipo de riesgos.

El soporte que se debe preparar para explicar una baja rentabilidad vis a vis los márgenes de ejercicios anteriores, las políticas previamente establecidas y el cálculo de Impuesto Sobre la Renta a causar teniendo en consideración los pagos provisionales de dicho impuesto serán tareas que deberán tener presente las administraciones de las empresas mexicanas.

Acuerdos Anticipados de Precios.

En relación con Acuerdos Anticipados de Precios (“APAs”) que se encuentran actualmente en negociación, o bien que ya han sido aprobados donde 2020 es un ejercicio cubierto bajo este acuerdo, se tendrán que modificar los supuestos críticos de manera natural ante este evento; resultará interesante el análisis que se haga a los riesgos asumidos por los actores económicos involucrados en el contexto de las acciones 8 a 10 de BEPS, al igual que el monetizar el impacto de este suceso a la luz de los contratos legales y la definición de caso fortuito o de fuerza mayor.

Finalmente, la conclusión a la que se puede llegar es que resulta indispensable el replantear las actuales políticas intercompañia, donde vale la pena revisar acuerdos con base en un margen sobre costos y gastos fijo, o bien márgenes de reventa para distribuidores de riesgos –  en teoría, limitados – dentro de un marco económico donde las externalidades están jugando un papel crítico en la determinación de las contraprestaciones intercompañia .  Es importante señalar que ante esta situación global, donde se espera un impacto negativo en la mayoría, si no en todas, las subsidiarias del grupo multinacional habría de esperar que la reducción de utilidades se refleje de manera global y consistente.

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